Cochabamba. El robo de las joyas y ofrendas del santuario del Niño Sikimira, una de las imágenes religiosas más veneradas del Valle Alto cochabambino, ha generado consternación entre los fieles y autoridades del municipio de Villa Gualberto Villarroel (Cuchumuela), donde ocurrió el hecho durante el fin de semana.



De acuerdo con los primeros reportes oficiales, los delincuentes ingresaron al templo durante la madrugada tras forzar la puerta principal y violentar la urna que protegía la pequeña imagen del Niño Jesús, conocida popularmente como el "Niño Sikimira" o "Niño Hormiga", debido a sus reducidas dimensiones. Los antisociales sustrajeron una cuna de oro, cadenas, anillos, crucifijos y otras joyas donadas por los devotos a lo largo de varios años, además del dinero depositado como limosna y ofrenda.

El alcalde del municipio, Alan Gálvez, informó que el valor económico de los objetos robados podría aproximarse al millón de bolivianos, mientras que el dinero en efectivo sustraído oscilaría entre 15.000 y 20.000 bolivianos, además de algunas divisas extranjeras depositadas por peregrinos. No obstante, destacó que el principal perjuicio es el valor histórico, cultural y espiritual que representaban las ofrendas para la comunidad religiosa.

La imagen del Niño Sikimira no fue robada. Sin embargo, fue hallada fuera de su lugar habitual y con una aparente mancha de sangre, aspecto que forma parte de las investigaciones realizadas por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). Según las autoridades, este detalle será sometido a las pericias correspondientes para establecer cómo ocurrió el hecho.

Las pesquisas avanzan con el análisis de las cámaras de seguridad instaladas en los accesos al santuario. Las grabaciones muestran a dos hombres que llegaron al lugar en una motocicleta; uno habría permanecido vigilando en el exterior mientras el otro ingresó al templo para cometer el robo. Posteriormente, ambos abandonaron el lugar transportando una bolsa con los objetos sustraídos. Con base en estas imágenes, la Policía logró identificar a los principales sospechosos y continúa con las labores para ubicarlos.

Las autoridades consideran que el robo fue planificado, debido al conocimiento que demostraron los autores sobre la ubicación de las joyas y las características del santuario. El alcalde recordó que anteriormente se registraron otros hechos delictivos menores en el lugar, aunque ninguno había alcanzado la magnitud del ocurrido este año.

El hecho ha provocado indignación entre los habitantes de Cuchumuela y los miles de fieles que cada año participan en la festividad del Niño Sikimira, celebrada a finales de agosto con misas, procesiones y actividades folklóricas que congregan a peregrinos de diferentes regiones del país. Los vecinos solicitaron a la Policía acelerar las investigaciones para recuperar las reliquias y sancionar a los responsables.

Mientras continúan las investigaciones, las autoridades municipales y eclesiásticas reforzarán las medidas de seguridad en el santuario con el objetivo de proteger el patrimonio religioso y evitar nuevos hechos delictivos en uno de los centros de peregrinación más importantes del Valle Alto cochabambino.

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